Una fábrica abandonada en medio de una selva… ¿en Navarra?

Cuando hablamos de una selva, normalmente pensamos en palmeras, monos y montón de insectos y bichos, pero no todas las selvas son así: en el norte de Navarra, casi en la frontera con Francia nos encontramos con un paraje de esos que, cuando los googleas parecen sacados de un cuento o de un fondo de pantalla de Windows pero que cuando visitas te das cuenta de que las fotos se quedaban cortas. Y pude comprobarlo el pasado puente de noviembre dentro de la ruta #Nortembre17:

La selva de Irati

Lo reconozco: hasta hace muy poco Navarra había sido para mí una gran desconocida y no tenía ni idea de que allí se pudieran encontrar sitios tan increíbles como la selva de Irati. Este bosque, que según Wikipedia se trata del segundo hayedo más grande de Europa después de la selva negra, cubre una zona de montaña en la que, por sus accesos no hay grandes pueblos alrededor.

A pesar de que, según nos comentó todo el mundo el mejor momento para visitar Irati es a mediados de octubre, cuando las hojas de los árboles ya se han vuelto naranjas y esperan al invierno a punto de caer, nosotros fuimos ya empezado noviembre lo que hace que el paisaje ya esté cambiado y le suma dificultad a las rutas.

En nuestro caso nos animamos con una ruta que encontramos en WikiLoc y que sinceramente si hizo durilla: no solo por la longitud (28km) sino porque hubo algunos tramos complicados por la nieve y por las hojas del suelo empapadas por la lluvia y que nos hicieron tropezar en varias ocasiones.

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A pesar de las dificultades la ruta merece mucho la pena: atraviesa parajes increíbles incluyendo algunos tramos por los que apenas pasaba una persona y que nos dejaron ver paisajes como estos:

Cascada en Irati

Selva de Irati en otoño

Embalse Selva de Irati

Embalse de Irati

 

A media ruta hay un bar/casa rural que nos encontramos cerrado cuando más nos apetecía una cerveza… pero peor lo pasó una familia con alrededor de 20 personas que esperaban en la puerta y que nos decían que tenían mesa reservada. ¡Al menos teníamos el fromage que habíamos comprado a un paisano cerca de Saint Jean Pied de Port antes de cruzar la frontera!

La fábrica de Orbaizeta

Pero antes de comenzar nuestra ruta por la selva no pudimos dejar por alto una de las maravillas que me llevo de este viaje: la Real Fábrica de Armas y Municiones de Orbaizeta. Situada en las inmediaciones de la selva de Irati, esta fábrica lleva abandonada desde 1884 y es impresionante ver cómo el tiempo ha pasado por sus paredes y cómo la naturaleza vuelve a recuperar lo que un día fue suyo.

Lo primero que llama la atención al llegar a este lugar es la paz que se respira: apenas vimos un coche aparcado en el pequeño núcleo que hay junto a ella (formado por una iglesia y un par de casas). Y no vimos ni un alma en la zona, ni escuchamos pasar un solo coche en la ¿media hora? que estuvimos allí…

Una vez aparcado el coche, nos disponemos a entrar en la fábrica cuando, sorpresa, una valla cierra el paso. Como ya habíamos visto hasta allí y había visto fotos recientes en Instagram, dimos por hecho que la valla tiene más una función de depuración de responsabilidades que disuasoria porque a su izquierda se ve un caminito de huellas de los visitantes que aprovechan este hueco para entrar.

Una vez dentro nos pasó algo parecido a los tres: nos quedamos en silencio y nos fuimos dispersando, embobados por lo que a cada uno más nos impresionaba. Y, al menos en mi caso, intentando imaginarme la fábrica en pleno funcionamiento, para qué sería cada habitación, qué tipo de gente habría, el frío que pasarían, qué comerían…

Aquí os dejo unas fotos para que también vosotros podáis echar a volar vuestra imaginación, pero está claro que la mejor forma de hacerlo es visitándolo, así que, ¡vámonoz!

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